La novísima PAC de hace una década, para los próximos años

En la facultad de Derecho se dice que las leyes nacen viejas, porque responden a situaciones sociales ya alcanzadas. Esa gota que colmó el vaso y se hizo una ley, que para cuando tenga vigencia ya estará anticuada.

La PAC es una de esas normativas que a remolque de aplicación, discusión y reglamentación, cada vez que se aprueba nace muerta, y por eso se reforma continuamente. Cambian los comisarios, se renuevan los ministros, suceden “crisis” sin importancia, y la PAC se renovará, muchos años más adelante, y además para disgusto de todo el mundo, que no comprende como el marco normativo de referencia se trastoca continuamente. Estamos en una época vertiginosa, en la que todo debe cambiar rápidamente. Sigamos.

La realidad es que a Enero de 2010 la PAC todavía se encuentra en fase de adaptación a la reforma practicada en 2003, la llamada revisión intermedia. La del desacoplamiento de los pagos directos, el pago único, y la condicionalidad. La de la caja verde excusatoria en la OMC.
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Recordemos el concepto, surgido hace muchos muchos años.

En primer lugar qué es lo que había: una política de precios y mercados, reconvertida en ayudas directas a superficies y cabezas, con el ánimo de pasarles dinero a los productores, desincentivando la producción. Retirada de tierras y las limitaciones, con el nacimiento de “derechos de producción”, cotizados en un mercado interno, soluciones eficiente para mejorar la asignación. La pregunta “quién debe producir” la dicta el mercado de derechos.

Pero vaya, esa caja azul de ayudas según la OMC, distorsionaba los mercados mundiales. Si le sumamos las restituciones a la exportación, nos llega la condena unánime de técnicos, economistas y políticos de cantidad de países. No en vano sabemos que éstas últimas son medidas para meterle dinero a esos pocos exportadores europeos y de paso retirar producción del mercado único, para presionar al alza los precios, dentro de nuestras fronteras, reduciendo dicen los precios mundiales, hundiendo la economía de los países exportadores, de esos mismos productos. Aunque a los países importadores de alimentos, los aliados excoloniales, y hambrientos, de Francia, les parezca “favorable”.

Así que los economistas tecnócratas más avezados hallaron la solución mercantil ideal para la política pública: el pago único, todo en uno.

Primero. Simplifica los procedimientos administrativos de concesión de subvenciones, al no tener más que justificar unas hectáreas, sin necesidad de especificar qué se hace con ellas. Eso ya lo marca la Orden, a través de la Condicionalidad: buenas condiciones agrarias y ambientales.

Segundo. Y salvamos el escollo OMC, con la caja verde. Subvenciones estatales legitimadas por suponer corrección de fallos del mercado, causantes de graves problemas ambientales y de la nula valoración de la parte positiva de tal cuestión, el MA, de las explotaciones agrarias. Son ayudas para la valorar las externalidades ambientales positivas y normativas para corregir las negativas.

Tercero. La orientación al mercado. Ya sabemos en qué facultades estudiaron todos los técnicos, así que al eliminar el dirigismo en las producciones (te pago por sembrar cereal, aunque no saques producción), la asignación de los factores será más eficiente, según el mercado claro. El colchón económico del pago único, cubrirá los problemillas. Quien produzca lo hará porque ingresos venta – costes variables => 0. Sólo los que verdaderamente obtengan rentabilidad de sus producciones sembrarán, el resto se dedicará a otros menesteres. Esos que promueve el otro gran pilar de la PAC, el Desarrollo Rural. Es decir, otras actividades económicas rurales..

Cuarto. Menos comentado es la posible, y sólo posible, mayor equidad del sistema. Ya hace muchas décadas se criticaban los sostenimiento de precios por injustos, los más ricos percibían mayores beneficios de estas políticas públicas. La solución en aquellos años era pasar a ayudas directas a los productores, porque así se sabe quién percibe, pudiendo dirigir hacia quien políticamente interese. Con el pago único la posibilidad sería la misma, otra cosa es qué se hace. La famosa modulación propuesta, con diferencias entre unos y otros, por COAG y UPA entraría en esta clave del sistema. Si se les hiciera caso la PAC sería menos regresiva.

Muy bonito, en el papel, que también se dice que lo aguanta todo.
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La realidad del cumplimiento de objetivos es bastante discutible.

Primero. Es cierto que disminuye trámite burocrático. Pero atendiendo a la segunda parte del contrato, hay que cumplir una serie de normas de todo tipo, “Requisitos legales y de gestión”, cuyo incumplimiento supone penalización en la percepción de las prestaciones, y cuyo control e inspección supone un desenvolvimiento de los poderes públicos, poniéndonos puristas, debiéndonos adaptar a las orientaciones de la Directiva de Servicios. Es decir, delimitación clara de los nuevos requisitos e inspección por parte de la Administración. Más trabajo de campo, con quizá lo mismo de oficina. Para los agricultores seguramente más fácil, pero peligroso.

Segundo. La corrección de los problemas ambientales se determina mediante la exigencia de normas ambientales, antes sólo buenas prácticas, cuyo incumplimiento no sólo supondrá la respuesta sancionatoria del órgano correspondiente (infracciones ambientales administrativas y penales), si no que la Administración agraria también penalizará, mediante la reducción de pagos. Establecer normas, estándares y demás no es la mejor política ambiental posible, y menos si es tan confusa como la nueva PAC, pero de impuestos ambientales, Sistemas de Gestión Ambiental y demás son cosas reservadas a otros sectores, cuya conservación del MA va más ligado a lo que opine el consumidor y no sólo a lo que diga la opinión pública europea y los lobbies.

La compensación por externalidades positivas se lleva a cabo a través de las medidas agroambientales, que requieren igualmente de una colaboración exigente por parte de la Administración, mediante la inspección y el control. Estos son los verdaderos contratos Estado-agricultor. Yo hago una cosa positiva y tú me compensas por ello. Y para que lo haga me tienes que inspeccionar…

En cuanto a la OMC, tanto los técnicos como los Estados no son idiotas, saben que se sigue apoyando económicamente a los productores productivos. A quien le sea rentable seguirá produciendo, y además cobrará Pago único.

Tercero y Cuarto La orientación al mercado del Pago único es un eufemismo en realidad, y por supuesto la PAC sigue siendo tremendamente regresiva.

Los productores que obtienen el factor tierra mediante arrendamiento ya estaban orientados al mercado, y casualmente los no propietarios son inmensa mayoría, dado el carácter minifundista de nuestras estructuras agrarias, mezclado con cuatro latifundios sureños, también dados en arrendamiento a gente productiva.

Son los propietarios los que no lo estaban, desacoplar significa llanamente quitarles a los propietarios perceptores de subvenciones la pesada carga de producir. Ahora ya pueden cobrar sin tener que invertir, ni siquiera ese mínimo. Los pagos de la PAC van al titular, pero dada la información del propietario, el canon de arrendamiento se cubre habitualmente con la subvención, el arrendatario paga la tierra con la PAC, sus producciones vendidas en el mercado pagan los costes, y lo que resta, es su renta disponible. Sin PAC el precio del arrendamiento sería bajo en proporción directa al nivel de ayudas. Puede decirse que la PAC sustituye a la tierra que no tienen los agricultores, manteniendo el derecho en manos de los propietarios. Es la política de estructuras que no hacemos, a través primero de precios y ahora ayudas directas.

Así, el arrendatario productor seguirá produciendo en las mismas condiciones que en los últimos años, en lo relativo a ayudas, si no fuera porque éstas disminuyen por la limitación presupuestaria. De esta forma la realidad es el mantenimiento de la agonía, hasta que el productor arrendatario quiera desacoplarse él mismo, repartiéndose el pago único con el propietario de la tierra. Uno tiene el derecho a cobrar y otro el derecho a la tierra, que justifica el cobro.

Al final todos acaban en el pago único y dejando de mirar para arriba, porque si los complementos de renta bajan con el tiempo (por la actualización), y los costes aumentan (ahí está la clave) pues de poco servirá tanta política agraria, los ingresos disponibles por los agricultores seguirán bajando. La cuestión estará en nuevos nichos de mercado, y en las incentivos públicos para moverse a esas actividades. El segundo pilar de la PAC, nuevamente.

A no ser que se contengan los precios de los factores de producción, pero eso es meterse contra las grandes compañías de semillas, fertilizantes, pesticidas. Jajaja

A no ser que aumenten los precios del mercado percibidos por los agricultores, que se comporta como en competencia perfecta para el agricultor y el consumidor, y de forma imperfecta para las grandes distribuidoras. Risa da también. Los precios al consumidor no pueden subir, la cesta de la compra barata mantiene a los políticos en el poder (¡es la economía estúpido!).
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Pero todo eso lo pensaron allá por el 2.000…

Ahora en 2010 a EEUU le toca compartir poder con China y Brasil, mientras Rusia se parece cada vez más a la URSS. En la UE, al igual que el resto, el interés se centra en vaciar las arcas públicas hacia bancos privados y públicos (y en el caso de España también con los constructores y las familias endeudadas), y en segundo lugar qué hacer con los obreros que queremos que vayan a la calle (mejor a otro empleo), siempre y cuando no sean los del automóvil, que para eso sí que se ponen de acuerdo en aumentar la deuda pública sin rubor, como con los bancos.

Las soluciones del mercado son el ajuste de los factores (tierra-trabajo-capital) hacia aquellas actividades productivas rentables. Lo mismo a lo que arrastra la PAC, de forma regresiva.

Para conseguir esta movilidad y reducir el desempleo dicen que España tiene que cambiar su mercado laboral porque es rígido, viniendo a decir que la mano de obra es muy poco móvil y que los trabajadores tienen demasiados derechos. El trabajador gusta poco de cambiar de trabajo y domicilio. Porque los sindicatos impedirían estas cosas y más bien porque la escasa formación continua, la falta de idiomas y la querencia al terruño son cosas muy arraigadas, que a golpe de despido se supone cambiarán. Se trata de concebir el trabajo como una mercancía, con las mismas leyes (craso error). Cuando el contrato de trabajo se hizo Ley, se convirtió la relación laboral en otra cosa diferente. Muchos economistas todavía no lo entienden, o se quedaron en el siglo XIX, cuando el trabajo,y las personas, sí eran una mercancía.

Para lograr el ajuste y conseguir la movilidad dicen que los agricultores tienen que dejar de serlo y dedicarse a otras actividades, ligadas al sector industrial o de servicios, que aporten mayores utilidades al resto de la sociedad, guiados por los incentivos del mercado. Eso sí, en el medio rural. Mientras les ponemos una renta básica, pago único, tras un período de incorporación a la “actividad”. Así el cereal se convierte en una mercancía igualmente, sujeta a la oferta y la demanda, de los mercados imperfectos agroalimentarios.

La PAC no deja de ser más que una política de reconversión, de apaciguamiento de la reconversión. Sólo que teñida de verde, regresiva, con escaso presupuesto y promovida por instancias supraestatales. Instituciones comunitarias que los ingleses no pueden tolerar, por alterar la política económica agroalimentaria que les gustaría implementar. Como a muchos otros. Yo preferiría utilizar todo el presupuesto de la PAC en la misma reconversión, pero a través de la política de estructuras, sin hacer rodeos inútiles. Al menos progresividad ganaría. Jóvenes rurales, exarrendatarios convertidos en propietarios, y bien educados y formados, con explotaciones acordes a su nivel de productividad.

Lejos quedaron los tiempos en que se hablaba de la inelasticidad de la oferta y la demanda de productos agrarios. Sólo algunos economistas conservadores apelan a ellos. En el mundo moderno la libertad de comercio anula ese problema, sólo es una cuestión de poner las fronteras más lejos. El año que hay desastre, poca producción y por eso altos precios, vendrán los alimentos de aquel lugar (Ucrania, Brasil, Australia,…) donde no hubo sequía y donde los agricultores se forrarán, a costa de los del país del desastre, que además de soportar pérdidas en sus cosechas verán los precios mantenerse. Mediante la integración económica agraria en cada vez más países los precios deberían ser más estables, al reducir la inestabilidad climática, inherente a la producción agraria. Eso se llama redescubrir la CEE, base de la UE. Con la eficiencia ganada se compensa, a través de recaudación y posterior redistribución, las pérdidas sufridas por los que pierden, esa es la teoría subyacente al planteamiento político-tecnocrático. El problema es que la PAC actual no hace eso, como sabemos. Cree que lo intenta.

El problema gordo viene cuando las estrellas se conjuran y el Niño, la Niña y su primo el de Zumosol atacan todo el planeta, o todos los países del acuerdo fronterizo, dejándonos sin nada con qué comerciar. Ahí es dónde habla el tenebroso Cambio Climático, el crecimiento chino, la explosión demográfica o la pérdida de suelo cultivable. Realidades que difícilmente la biotecnología podrá solventar.

pdLo que me parece es que los problemas no desaparecen, lo que pasa es que se hacen más globales y difusos. Aunque ahora hasta David Cameron, dicen que el nuevo neoconservador inglés, apele al “radicalismo” de mercados más locales y mayor intervencionismo económico en la agricultura.

A ver cuánto dura…, quizá hasta que gane las elecciones. Quizá como el PP verde y castizo de la Cospedal.

pdTodo debe cambiar para que todo siga igual. Los sectores no competitivos deben pasarse a sectores competitivos. Los obreros y agricultores deben cambiar. El mercado laboral debe cambiar. La PAC debe cambiar. Todo debe cambiar. Lo que apenas cambia es la cuenta de resultados de Botín. Que según sus palabras, poco después del crash, los banqueros del futuro deben mirar al negocio de siempre: recibir dinero para prestarlo, creando así, más dinero. Hasta que lagunos se den cuenta que el capital es físico, real y dejen de confiar en el funcionamiento del sistema, y otra vez crisis, pero nuestras cuentas seguirán resguardadas, al menos por el Estado.

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