Apuntes de Sistemas de Pastoreo Racional (V). Ejemplo de PR vs.PC

Pastoreo continuo frente al racional…

Imaginemos una parcela de dehesa, de unas 80 ha aprox., de posíos, valles y monte, de buena calidad y una densidad baja-media de arbolado. Típica parcela de dehesa. Imaginemos que poseemos 100 UGMs.

Parcela real, comarca de Ledesma, Salamanca,

Vamos a imaginar que la realidad es tal como viene pintada. Unos vallicares-majadales de gran producción, con posibilidad de aprovechamiento temprano en el otoño y tardío en la primavera, unos posíos más o menos homogéneos y una zona de monte prácticamente de abrigo de los animales.

Imaginemos que introducimos el ganado en el punto óptimo en primavera, según la curva, de los eriales, puesto que es la mayor cantidad pasto existente. Creyéndonos operar de forma adecuada con pastoreo continuo lo que sucede es que el rebaño pastoreará con mayor intensidad los majadales, hasta pelarlos, a continuación seguirá con los brotes más tiernos de los posíos, dejando entre un 20-30% del pasto sin consumir, puesto que las partes más precoces de los posíos se habrán “pasado” el ganado no las comerá y decidiremos cambiar de cercado al ganado, puesto que estamos en primavera y habrá otros cercados con mejores pastos.

Cuantifiquemos: (60 ha x 800 Kg.MS/ha = 50.000 kg MS aprox) + (15 ha x 2.000 kg. MS/ha = 30.000 Kg MS aprox.) = 80.000 Kg. MS total aprox. Consumiendo 12,5 Kg. MS/cabeza y día y un rebaño de 100 cabezas, tendríamos un aprovechamiento téorico de 64 días, que dejamos en 40 días, dado que decidimos cambiar a los animales de cercado.

En cuanto a la nutrición a nadie se les escapa que los primeros días el ganado comerá todo lo que quiera y de enorme calidad, al alimentarse fundamentalmente de pastos muy jóvenes y en buena cantidad, complementado después con pastos pasados, todavía de cierta calidad, para acabar los últimos días comiendo pastos muy pobres, hasta que decidamos cambiar el ganado. Si no lo cambiamos en breve tiempo tendremos que empezar a alimentar al ganado, más bien a complementar los pastos secos con algún tipo de concentrado proteico, hasta que se acabe el pasto seco y empezemos a dar una alimentación total.

Ahora cerquemos según las unidades de pastizales…

La misma parcela subdividida

Ahora obtenemos 12-13 cercados de posío y 7-8 cercados de majadal. La cantidad es la misma, pero esta vez el ganado pastará 3 días por cercado, e irá recorriendo todos los cercados, empezando por los más precoces y terminando por los más tardíos. El aprovechamiento será del 100%, el tiempo se aproximará al teórico y la calidad será mayor, al acercarse más al momento oportuno de cada pastizal. Con los años la fenología de cada uno de los subcercados será diferente, aumentando la calidad. Y si la primavera se alargara, los primeros cercados consumidos podrían volverse a pastar otra vez.

Pero imaginemos que queremos conservar la parte no consumida y mantener al ganado el mismo tiempo, 40 días. Al no acabar todos los cercados los más tardíos, vallicares-majadales, podremos segarlos para henificar o ensilar. Lo cual supondrá… 15 ha * 2.000 Kg MS/ha = 30.000 Kg MS = 35.000 Kg. heno aprox, que a razón de 10 Kg heno/cabeza y día, nos dará para más o menos mantener 30-40 días al ganado en invierno.

En fin, aumentamos el aprovechamiento un 30% aproximadamente, si bien al dejar los pastos secos en el terreno y luego aprovecharse, con el pastoreo continuo, en realidad la cantidad aprovechada es cercana al 100%, lo que varía claramente es la calidad y el incremento de peso de los animales, y puede que lo más importante en zonas de dehesa, el fácil manejo conseguido tras acostumbrar al rebaño a moverse cada 3 días de cercado en cercado.

Además al mantener el ganado en tan poco espacio la distribución de la orina y la heces será homogénea, contribuyendo a que los actuales posíos, de escasa producción (800 kg MS en primavera y 400 Kg. en otoño) se conviertan en majadales, de gran producción (2000 Kg. primavera y 1.000 Kg. otoño). Con lo cual al cabo de los años podremos aumentar la carga ganadera primaveral que hemos propuesto en el ejemplo.

Apuntes de Sistemas de Pastoreo Racional (IV). Qué pasa en las zonas semiáridas

Pues eso me gustaría saber a mí, qué pasa con las zonas semiáridas. Alemanes, franceses, y americanos del norte y el sur disfrutan por lo general de unos climas benignos para la producción de pastos, forma más barata de producir carne y leche. Estas buenas condiciones de humedad y temperatura hacen lógico el interés por sistemas de aprovechamiento pascícola, en especial en Europa, donde el factor tierra es bastante más costoso. No nos ha de extrañar que los sistemas intensivos surgieran precisamente en el corazón del viejo continente.

Sin embargo las zonas semiáridas no tienen tanta suerte en la producción pascícola, y por ello han seguido caminos dispares. Una relación escueta e incompleta pudiera ser: Australia, Sudáfrica, la España seca o las zonas intermedias entre la Patagonia y la Pampa húmeda argentina. Zonas de estepa o de dominancia de bosques semiáridos, el algarrobo y el caldén en Argentina o la encina en España y Portugal, por ejemplo.

Estas zonas se caracterizan por tener estaciones climáticas bien definidas, en las cuales se producen fenómenos de sequía y frío que limitan las estaciones de pastoreo severamente. Como contrapartida, al menos en las zonas arboladas, existe el aprovechamiento del bosque, ya sea el pasto frutícola en el invierno (chaucha del caldén o bellota de la encina), o el ramoneo de las hojas, por la posibles podas.

Así por ejemplo la dehesa fría española de la meseta norte aúna ambas características negativas. La producción pascícola se muestra en dos etapas: una otoñal, muy variable interanualmente marcada por el inicio de las lluvias y que finaliza con la llegada de las heladas invernales; y una primaveral, de mayor seguridad y cantidad de forraje, marcada igualmente por la finalización de las heladas, la cantidad y distribución de las lluvias y la llegada de extremo calor a principios de verano. Estaríamos hablando de dos baches productivos seguros, uno en verano y otro en invierno, con un otoño y finales de la primavera “a según”. Eso nos deja con estaciones de pastoreo temporalmente cortas y de poca cantidad de hierba.

Es obvio que los sistemas pensados para pastos perennes, o al menos capaces de rebrotar y dar más de un pastoreo durante la estación benigna no pueden aplicarse. El pastoreo continuo en parcelas es la norma.

Ante estos inconvenientes se han estudiado cuáles son los mejores momentos para hacer los aprovechamientos.

Mientras que decíamos que Voisin sugería seguir la curva de crecimiento ahora nos encontramos que dicha curva se para, en invierno, imposibilitando llegar al punto óptimo. En ese caso, parece que lo más sensato es dejar la hierba que crezca todo lo que pueda, y empezar a aprovecharla justo en el momento en el que empiezan las primeras heladas, cuando el crecimiento del pasto se para y las plantas no acumulan ya más reservas, el posterior rebrote primaveral será más vigoroso. El “cosechado” debería producirse cuando la cantidad es la máxima, la calidad está asegurada dada la juventud del pasto en dichos momentos. ¿Cómo cosechar el pasto en ese momento? Esa es la pregunta. ¿Pastoreo de baja o de alta carga?

Una vez aprovechado ese pasto otoñal nos quedamos con la tierra pelada por el frío, por lo menos hasta el inicio de la primavera cuando el pasto empieza otra vez a crecer gracias al mejoramiento de la temperatura, porque por lo general la humedad es adecuada. Siguiendo la teoría de la curva de crecimiento quizá fuera posible llegar a dos pastoreos, si la estación primaveral se alargara, cosa impensable en otoño. Si así fuera la forma del aprovechamiento podría ser PR sin ningún problema. Pero claro, las lluvias primaverales no son casi nunca abundantes, y por tanto también es probable que nos encontremos con que, tras el primer pastoreo, el pasto no ha podido llegar nuevamente al punto óptimo, y por tanto detiene nuevamente su crecimiento, por falta de agua. Ese sería el momento óptimo. ¿Cómo aprovecharlo?

Con estas directrices habría que establecer un método adecuado de “cosechado” con el rebaño, teniendo en cuenta la escasa cantidad de forraje disponible, las reservas que habría que dejar (quizá sólo en años de lluvias primaverales abundantes), y los distintos tipos de pasto existentes, con diferentes momentos óptimos para su aprovechamiento, momentos que sólo coinciden cuando las heladas empiezan a castigar, ya que en la primavera los pastos se encuentran en estados muy diferentes. Y además ese estado diferente puede modificarse a través del pastoreo. Además habrá que pensar qué comerá el ganado y cómo se realizará tal operación cuando el pasto se acabe, en realidad más de 6 meses al año. No entro en cuestiones reproductivas porque doy por supuesto una concentración de partos no más de 3-4 meses y antes de la primavera, momento de mayor abundancia, cuando la cubrición requiere ganancias de peso de las reproductoras.

No, si la tarea no es nada sencilla. Además no hay que dejar de pensar que las previsiones futuras para la zona: menores lluvias e inviernos más templados. Cosas del cambio climático…

En principio habrá que ver qué es lo que tradicionalmente se hace y qué otros principios pueden aplicarse.

Para disminuir el bache invernal se conoce desde antiguo la posibilidad de los cereales pastados a diente, en especial para zonas frías, el centeno. Las variedades precoces del país darían los mejores resultados, al posibilitar varios aprovechamientos durante la época invernal. Aunque lo más frecuente con ganado vacuno es un aprovechamiento único al inicio de la primavera, antes de que el pasto esté listo. Si la primavera es larga se hace posible un segundo aprovechamiento.

Para disminuir el bache veraniego otra de las medidas tradicionaes es el aprovechamiento de rastrojos, tras la cosechadora. Esta medida tenía su sentido cuando se cultivaban cereales y leguminosas y los restos que dejaban los métodos de siega antiguos eran importantes.

Otra de las medidas clásicas era utilizar sabiamente la distribución de pastizales existentes en la finca. Los majadales de poa bulbosa se pueden comer temprano en el otoño; los vallicares no se agostan hasta bien entrado el verano; y en años buenos además de segar para heno es posible dejar henascos, o pastos secos en pié, que el ganado irá aprovechando a lo largo del año, junto con los brotes nuevos.

Y siempre quedaba la trashumancia. Hoy se suple con forrajes conservados, generalmente heno, henasco en pié, silo o más modernamente paja y pienso, obtenido en los mercados. Esta alimentación suplementaria unida a los pastos secos no consumidos en primavera mantienen al ganado durante los baches veraniegos e invernales.

Estas técnica antiguas han evolucionado hoy a través de la mejora de pastizales y la introducción de cultivos forrajeros. Así en vez de dejar pastos secos para el verano se pueden dejar praderas o cultivos de leguminosas puras, equlibrando la ración veraniega, pastoreo diferido. En vez de centeno para pastoreo inverno-primaveral se puede sustituir por raygrás westerwood, variedad anual del raygrás italiano, de gran rebrote, producción, calidad y resistencia al frío, aunque eso sí, necesitado de abundante agua y fertilización. En vez de segar vallicares se pueden cultivar cereales mezclados con leguminosas o solos, como la veza-avena o el triticale, y así mejorar la eficiencia en el uso del agua y obtener gran cantidad de heno o silo para conservación. Y cómo no: el regadío. La posibilidad de contar con agua en abundancia solucionaría todos los problemas a través de riegos de apoyo a los cereales y praderas de regadío, que en este último caso nos aseguraría como mínimo un buen otoño y una cantidad razonable de heno, segado en primavera.

Es decir, las cosas se complican y mucho.

En los libros de texto hablan de una carga ganadera para las zonas de dehesa de 0,3 UGM/ha para sistemas basados en el aprovechamiento de pastizales en pastoreo continuo sobre una ligera división de las fincas (3-6 cercados). También hablan del óptimo económico entorno a 0,5-0,6 UGM/ha mediante la fertilización, cultivos forrajeros, mejora de parideras, y una correcta suplementación en los períodos de carestía.

Y por último tenemos a D. David Crespo, ingeniero portugués con conocimiento y experiencia internacional que mediante implantación de praderas polifitas permanentes, cercados más pequeños e introducción de pequeños regadío para praderas, en Elvas, Portugal, llega a 0,9 UGM/ha, siendo cercano a la autosuficiencia y la agricultura ecológica. Curiosamente lo mismo que se predica de un pastizal totamente convertido en majadal. Cargas ganaderas medias anuales por supuesto.

Apuntes de Sistemas de Pastoreo Racional (III). Ni tan nuevo ni tan antiguo

El PRV, decía, resume las cualidades básicas de todo fenomenal sistema pastoral, por otro lado, bien parecido a los más antiguos.

Y es que no hay cosechadora más barata que la vaca pastando, ni remolque esparcidor de estiércol más cómodo y eficaz que la misma defecando, allá por donde ya ha segado el pastizal. Eso sí, bajo las órdenes directas de su pastor, que las dirige en el pastoreo por los montes y valles por donde mejor atiende su saber y entender. En PRV donde el pasto está en el punto óptimo de la curva de crecimiento, siguiendo las enseñanzas de Voisin.

Algo que ya aplicaban los antepasados más cercanos de estas ciencias experimentales, los pastores de ovejas y vacas. Y aunque parezca coña no lo es en absoluto. La diferencia es que ahora ya no hace falta llegar al nivel de intensidad del trabajo del hombre, porque hoy hay alambrados eléctricos y agua corriente en las fincas. Lo que antes requería la presencia de un buen pastor durante todo el día hoy requiere escasamente un par de horas, de un empleado diligente.

Algo que “casualmente” saben y aplican los ganaderos del Norte de España, casi todos ellos ganaderos/as a tiempo parcial, ya sea por separado o de forma conjunta (como la declaración del IRPF). Ya que lo más frecuente es que la mujer sea la verdadera ganadera.

Y es que el Norte tiene las dos cualidades básicas: humedad y temperatura, y como no, cierta tecnología. Porque de tecnología es de lo que estamos hablando.

pd. “Casualmente” también “PRV:Tecnología Agroecológica para el Tercer Milenio” se titula el compendio de los escritos de Pinheiro Machado, más de 30 años implementándola en Sudamérica.

Apuntes de Sistemas de Pastoreo Racional (II). PRV

Una de las aportaciones más conocidas a las enseñanzas de Vosin (¿querrán que les recuerden como discípulos?) es la de Pinheiro Machado, el cual además posee una documentación completa y fácil de leer.

Y Me voy a centrar específicamente en este sistema, por ser precisamente el que de forma más clara ha unido dos ciencias hasta entonces (creo) poco integradas en la agronomía moderna: la etología animal y la pascicultura.

El sistema de pastoreo de Pinheiro que él llama Pastoreo Racional Voisin se caracteriza por seguir las leyes establecidas por Voisin acerca del momento óptimo de aprovechamiento, etc. mediante el manejo diario de los animales a través de una adecuada red de alambrados eléctricos formando pasillos, cercados con puntos de agua, y un manejo por lotes, adecuado, de los animales.

En principio parecería que bastaría con repensar la distribución y tamaño de los cercados y potreros para llegar como máximo a los 3 días de aprovechamiento (límite óptimo fijado por Voisin) yéndose por tanto a cercados minúsculos y grandes cargas ganaderas (de hasta 200 UGM/ha), dadas las condiciones de crecimiento de los pastos subtropicales. Quizá en una primera lectura puediera entenderse algo así… Sin embargo pensando en la práctica diaria hay algo más, y es que Pinheiro es estudioso del comportamiento animal.

Hablando de animales…

Si cada 3 días hay que cambiar un rodeo de lugar, de 200 cabezas, de un cercado de pej 3 ha a otro de 4 ha, por pasillos, está claro que el rebaño acaba comportándose como tal, efecto “manada”, como lo denomina nuestro ingeniero brasileño. El comportamiento de los animales cuando se implementa un sistema intensivo de movimiento continuo en parcelas pequeñas cambia totalmente respecto del pastoreo en grandes cercados, durante largos períodos de tiempo.

Al encontrarse cada 2-3 días con el pastor que las recoge y las lleva al siguiente potrero a comer surge cierta relación especial. El pastor las da de comer y casi de beber, dependen de él y por tanto irán donde él quiera que vayan. El manejo se torna sereno y sencillo, sin voces ni carreras. El ganado arisco se vuelve tranquilo y las vacas guía, las que llevaban el cencerro, se vuelven cómplices del pastor, sustituyen al perro y al caballo, a la pica y al cayado.

Además encontrarse más confinado el rebaño es obvio que anda menos… y consume menos energía, que puede ahorrar para calentarse y producir carne o leche.

En cuanto al aprovechamiento de pastizales: lo pequeño es bello, pero además eficiente.

Si dividimos el área en tantos cercados, de superficies muy pequeñas, podemos conseguir una gran homogeneidad de suelos y pastos. Bajando la escala de trabajo en un muestreo fitosociológico podemos cercar cada unidad de pastos, y así comerlo con el ganado en el momento más oportuno, ganando eficiencia en el uso temporal de los cercados. “Saber saltar” define Pinheiro la cualidad del buen pastor, que hoy está en una parcela, y mañana en la otra punta de la finca, aprovechando en el momento óptimo cada brizna de hierba.

Así mismo la presencia de gran cantidad de animales sobre una superficie muy pequeña y durante poco tiempo tiene como consecuencia un “cosechado” raso y una posterior defecación homogénea y abundante. Esto significa mayor eficiencia/ha en el aprovechamiento por parte de los animales y además una fertilización orgánica intensa y bien distribuida, que redundará en un mayor vigor del rebrote por ciertas cualidades de la m.o. y una mayor cantidad y calidad de forraje, por la presencia de elementos minerales y la retención de éstos y el agua por más tiempo. Esto lo llamamos en Castilla “majadeo” o”redileo” y fruto de tal quehacer son buena parte de los mejores pastizales ibéricos.

Además añade Pinheiro la presencia de tiamina en la saliva de la vaca que al parecer mejora el rebrote, el “efecto saliva”.

Y podríamos seguir enumerando numerosos efectos positivos (y negativos), algunos insospechados. Pero creo que las bases más o menos pueden estar claras. En estaciones de pastoreo largas y abundantes la gran economía de este sistema me parece fabulosa. Habrá que ver cómo se puede emular tal cosa en ambientes semiáridos…

—Continua—

Apuntes de Sistemas de Pastoreo Racional (I). Cosas que pasan

Hace tiempo que debiera haber escrito sobre uno de los temas que más me atraen dentro del campo de la ecología y la agricultura, como son los pastizales y su aprovechamiento por el ganado.

Cuando estudié I.T. Agrícola básicamente la impresión que dejaba el estudio de los pastos mediterráneos era que todo se reducía a ciertas mejoras agronómicas, puesto que otras variables, como el diseño de los puntos de agua, las cercas o el manejo diario del ganado, se dejaban más en manos del ganadero o el técnico de a pié.

En primer lugar fertilización de pastizales naturales, haciendo hincapié en los elementos deficitarios de los suelos ácidos: fósforo, calcio, etc. Esta mejora tenía el interés de aumentar la cantidad y calidad del pasto, entendida como aumento en la proporción de leguminosas; además era posible aumentar las estaciones de pastoreo.

En segundo lugar, y en aquellos sitios donde las especies naturales eran de poco valor pascícola, se propugna la implantación de praderas artificiales. En rotaciones agrícolas largas, como la de la dehesa se ve con buenos ojos alternativas a 3-6 años de cereal con trébol subterráneo, por ejemplo. En campos de peor calidad la solución vendría por la pradera permanente de larga duración, a base de leguminosas, que mediante un adecuado manejo aumentaría la cantidad y calidad, objetivo final.

Pradera natural de trébol, serradella y lupino azul, éste sembrado el año anterior

Estas mejoras de manual sin embargo casaban un poco mal con la idiosincrasia de la dehesa fría. Estaban pensadas para la dehesa caliente, la extremeña y portuguesa, fundamentalmente. En nuestros lares salmantinos desgraciadamente la Junta de Castilla y León ha eliminado toda investigación y desarrollo en este campo, manteniendo a los técnicos y funcionarios en puestos de oficina, una “alegría” para ellos supongo.

No obstante en los 70 se hizo un valiosísimo estudio de la dehesa salmantina, en el cual se describían numerosas variables de la misma, entre las cuales se encontraban el manejo de la alimentación del ganado, los tipos de éste, y los cultivos forrajeros más empleados.

En los 80 y 90 se iniciaron ciertos estudios sobre forrajes, entre los cuales puedo destacar los de Martín Polo en Salamanca, controlando pastizales y cultivos forrajeros durante varios temporadas agrarias. Incluso en los últimos años de existencia de un cierto servicio de investigación se llegaron a seleccionar variedades de semillas forrajeras más adaptadas al clima frío de la dehesa salmantina, hoy esperando su momento de gloria en algún cajón.

Toro pastando centeno al inicio de la Primavera

Así al final surgían en la mente del técnico de a pié una serie de posibilidades: fertilización de pastos, introducción de variedades pratenses y cultivos forrajeros de apoyo para pastar y conservar. Esto en lo que se refiere a mejora de la base forrajera de las explotaciones ganaderas.

Sin embargo el tema del aprovechamiento de estos pastos y cultivos era y es un tema no tan estudiado y debatido, al menos en ciertas zonas. Sobre todo poco tratado interdisciplinarmente y estudiado desde otros campos próximos, esa quizá excesiva especialización de la actividad moderna científica. Y eso que había mucho hecho…
El pasado siglo e incluso antes las bases del aprovechamiento ya estaban puestas, alemanes y franceses mediante un estudio meticuloso del binomio pasto y vaca habían propuesto diversos sistemas de aprovechamiento de gran eficiencia y economía para el productor de carne y leche, con base en pastos.

No obstante todo ese estudio y experiencia estaba enfocado a sistemas húmedos, pastizales atlánticos, y cuya base artificial más conocida es el trébol blanco con raigrás inglés, para praderas permanentes. El aprovechamiento típico era el rotacional, en parcelas pequeñas, donde el tiempo de reposo debía ser suficiente como para que las plantas volvieran a situarse en cierto punto de la curva de crecimiento de las mismas de mayor calidad y que, tras el corte, el rebrote sería enérgico, acortando el tiempo del nuevo pastoreo y aumentando la calidad y cantidad del pasto disponible. André Voisin fue uno de los grandes maestros y sus libros han alcanzado fama mundial, siendo de obligado estudio en toda cátedra de pascicultura que se precie.

Estas experiencias se trasladaron a Sudamérica, en los años 70, a cargo de algunos ingenieros, científicos y sobre todo prácticos, que difundieron los principios de los sistemas rotacionales de origen aleman, adaptados y mejorados por Voisin y otros en Francia, a los sistemas pastorales brasileños (Luz Pinheiro), chilenos (Klocker) y argentinos (Vanoni)

Todos ellos han trabajado, pensado y experimentado la adaptación del saber elaborado por Voisin a sus sistemas, templado húmedos y tropicales. Es evidente que en ellos es donde se pueden dar los mejores resultados y más espectaculares, dada la escasa eficiencia de las ganaderías tradicionales en ciertas zonas subtropicales y el potencial productivo de las mismas. Humedad y temperatura es lo más importante dicen…
–Continua–

pd Hasta aquí una pequeña recopilación de mis andanzas en el estudio de los pastos. He dejado fuera a propósito a lo que se ha hecho en las zonas semiáridas, puesto que más adelante abordaré el tema, en el capítulo IV de esta casualidad de artículos