Primera evidencia de plantas modificadas genéticamente en la naturaleza

Colza cultivada para abono verde en regadío de Castilla

Primera evidencia de plantas modificadas genéticamente en la naturaleza


Han escapado de los cultivos por las carreteras

EP | MADRID PUBLICADA EL 08-08-2010
Un grupo de científicos que están realizando investigaciones de campo en Dakota del Norte han descubierto la primera evidencia de poblaciones de plantas modificadas genéticamente establecidas en la naturaleza

Meredith G. Schafer de la Universidad de Arkansas y sus colegas de la North Dakota State University, California State University y la Agencia de Protección Ambiental establecieron parcelas de estudio en cunetas a lo largo de 5.400 kilometros de carreteras del estado, donde recogieron, fotografiaron y analizaron un total de 406 plantas de colza, informa ‘Science Daily’.

Los resultados -que se registraron a principios de julio y que se presentarán en la reunión anual en Pittsburgh de la Ecological Society of America- proporcionan una fuerte evidencia de que las plantas transgénicas han establecido poblaciones fuera de los campos agrícolas en los EE.UU. De las 406 plantas recogidas, 347 (86%) dieron positivo para la proteína CP4 EPSPS (que le confiere tolerancia al herbicida glifosato) o la proteína PAT (que le confiere tolerancia al herbicida glufosinato).

“También hubo dos casos de transgenes múltiples en un solo individuo”, dijo uno de los coautores del estudio, Cynthia Sagers, de la Universidad de Arkansas. “Las variedades con múltiples rasgos transgénicos aún no han sido comercializadas , por lo que este hallazgo sugiere que las poblaciones se están reproduciendo y se han establecido fuera del cultivo. Estas observaciones tienen importantes implicaciones para la ecología y el manejo de especies nativas y maleza, así como para la gestión de los productos de la biotecnología en los EE.UU.”, declaró.

Enlace a la noticia. Republica.es

¿Y qué esperaban?

Colza silvestre del camino, unos metros más allá…

La controversia europea

La política económica es cuanto menos desconcertante. El sistema financiero euroamericano cae, y presto Gobierno y Parlamento acuden en su ayuda, EEUU demócrata, RU laborista, Alemania cristianodemócrata, Francia sarkozista… y todos en general aplicando el pragmatismo de la socialización de las pérdidas, del enchufe que mantiene al sistema encendido, y que de apagarse se llevaría por delante la “economía” del país, a saber: bancos, fábricas de automóviles, cajas y constructoras en España… y en general cualquier gigante con pies de barro, pero teléfono rojo con conexión ministerial. Hasta se están “salvando” los medios de comunicación, todos han recibido su parte, vía decreto, presupuesto, ley, etc.

En España creamos el FROB, para inyectar dinero a las Cajas con problemas, la Caja de Castilla La Mancha, esa que pagaba vacaciones en los Fiordos a sus consejeros, o Caja Sur, la que controlaba cristianamente a sus deudores. Creamos los planes de “cómprate un coche que el Gobierno te paga una parte”, y el Plan E, aquel que diu: “¡eh! ya nos han llegado los fondos al Ayto, llama a Manolo y Benito que mañana empezamos las obras”. Algunos han sido consecuentes, o por decirlo de alguna manera “honrados”, y hasta han sorteado el trozo de la tarta prestada,es decir, los puestos de trabajo que temporalmente iban a sostener, entre los parados del pueblo. Las grandes constructoras pugnarían por las grandes obras públicas de Maleni y Blanco, y nadie sabe para qué sirve el AVE, aparte de la ostentación.

Cierto es que los bancos españoles encima sacan pecho, pues apenas Madoff le tocó de refilón a Botín, y como venía a decir el ministro italiano sobre sus directivos: el inglés que manejan… como para comprar títulos hipotecarios basura avalados por los grandes tiburones financieros de Wall Street.

Ya no ganan dinero a espuertas, aunque sí a espuertitas.

Más bandidaje es los de los automóviles, cuya máxima justificación es la mano de obra empleada en dicho sector, aunque los jefes de las casas de distribución no estuvieran forrados, si no sólo forraditos. Apenas un año, quizá dos, han “sufrido” eso de no llevarse el 15% cuando no el 30% del precio del coche, más IVA, y tener que dejarlos “gratis” para quitárselos de encima y no perder los incentivos del fabricante.

Qué decir de nuestro problema interno, ese que ningún gobierno popular ni socialista ni pudo ni quiso poner coto, el de la construcción y la vivienda. El único sector que sacaba a los de la ESO del sistema educativo, sin pasar por la FP, para ponerlos a 2.000 €/mes poniendo ladrillos y preparando cemento, el millón que ahora están en el paro sin cualificación alguna más allá del encofrado y el nivel (que bien mirado tampoco está nada mal, para como está la ESO). El que hizo que el ingeniero técnico se especializara en riesgos laborales, calidad de materiales y control de obra, donde el superior no bajaba de los 4.000 €/mes. Donde casa, coche y vicios cerraban las cuentas anuales, sin inversión alguna, más allá de tener casas en varios lugares, “por diversificar”…

Todos han requerido déficit y deuda estatal. Es decir, que todos los ciudadanos “pidamos”, a través del Ministerio de Finanzas Públicas competente, prestado moneys para regalárselo a la demanda de ciertos productos, considerados “estratégicos”. Y una vez hecho lo importante pues se acabó la fiesta, ahora ya toca pagar las amortizaciones y los intereses, si no queremos entrar en mora, y que los acreedores desconfíen.

El otro día escuchaba la razón, que los precios caigan ya de una vez, es decir, lo mismo que decían los que hablaban de dejar caer a los bancos en EEUU. Algunos dicen que la limpieza ya está hecha, y que por tanto el Estado ya nada tiene que hacer, si no dejar espacio a la iniciativa privada, y ya de paso proseguir un poco más el camino que empezó Reagan y la Tatcher, al calor del petróleo carillo…

Y todo esto que me suena a privatizar las ganancias (nuevamente) tras haber socializado las pérdidas.

pd Rumores. Si nuestra deuda paga más intereses ¿no salen acaso beneficiados los banqueros acreedores? ¿Y no salen también beneficiados los países comparativamente más “confiables” que emitan obligaciones y ante la desconfianza éstos mismos acreedores les cobren menos por lo mismo?

pd2Teorías económicas. De existir una “zona monetaria óptima” jamás se parecería a la Eurozona, y así los teóricos plantean ciertas opciones en la lucha contra el paro: transferencias entre estados (solución socialdemócrata) y/o ajuste salarial (solución liberalconservadora). Como ya sabemos a quién votamos al Parlamento Europeo, quién forma la Comisión Europea y quién gobierna Alemania, RU, Francia y misteriosamente Italia, entonces ya conocemos la controversia. Mientras Bélgica, la delegación capitolina del Sacro Imperio Franco-Germánico, es cada vez más Flandes y Valonia.

pd3Aplicaciones nacionales. Trabajar más años, bajar los salarios públicos, aumentar el riesgo a ser despedido para que compitan parados y trabajadores, incrementar el poder de fijación de salarios por parte del empleador descolgándose del convenio, reducir cotizaciones sociales a cambio de impuestos indirectos, paralizar las obras públicas, etc., etc., etc. Cosméticamente los políticos se reducen de media un 15% el sueldo, ese que previamente se aseguraron para toda la vida a través de pensiones vitalicias.

La novísima PAC de hace una década, para los próximos años

En la facultad de Derecho se dice que las leyes nacen viejas, porque responden a situaciones sociales ya alcanzadas. Esa gota que colmó el vaso y se hizo una ley, que para cuando tenga vigencia ya estará anticuada.

La PAC es una de esas normativas que a remolque de aplicación, discusión y reglamentación, cada vez que se aprueba nace muerta, y por eso se reforma continuamente. Cambian los comisarios, se renuevan los ministros, suceden “crisis” sin importancia, y la PAC se renovará, muchos años más adelante, y además para disgusto de todo el mundo, que no comprende como el marco normativo de referencia se trastoca continuamente. Estamos en una época vertiginosa, en la que todo debe cambiar rápidamente. Sigamos.

La realidad es que a Enero de 2010 la PAC todavía se encuentra en fase de adaptación a la reforma practicada en 2003, la llamada revisión intermedia. La del desacoplamiento de los pagos directos, el pago único, y la condicionalidad. La de la caja verde excusatoria en la OMC.
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Recordemos el concepto, surgido hace muchos muchos años.

En primer lugar qué es lo que había: una política de precios y mercados, reconvertida en ayudas directas a superficies y cabezas, con el ánimo de pasarles dinero a los productores, desincentivando la producción. Retirada de tierras y las limitaciones, con el nacimiento de “derechos de producción”, cotizados en un mercado interno, soluciones eficiente para mejorar la asignación. La pregunta “quién debe producir” la dicta el mercado de derechos.

Pero vaya, esa caja azul de ayudas según la OMC, distorsionaba los mercados mundiales. Si le sumamos las restituciones a la exportación, nos llega la condena unánime de técnicos, economistas y políticos de cantidad de países. No en vano sabemos que éstas últimas son medidas para meterle dinero a esos pocos exportadores europeos y de paso retirar producción del mercado único, para presionar al alza los precios, dentro de nuestras fronteras, reduciendo dicen los precios mundiales, hundiendo la economía de los países exportadores, de esos mismos productos. Aunque a los países importadores de alimentos, los aliados excoloniales, y hambrientos, de Francia, les parezca “favorable”.

Así que los economistas tecnócratas más avezados hallaron la solución mercantil ideal para la política pública: el pago único, todo en uno.

Primero. Simplifica los procedimientos administrativos de concesión de subvenciones, al no tener más que justificar unas hectáreas, sin necesidad de especificar qué se hace con ellas. Eso ya lo marca la Orden, a través de la Condicionalidad: buenas condiciones agrarias y ambientales.

Segundo. Y salvamos el escollo OMC, con la caja verde. Subvenciones estatales legitimadas por suponer corrección de fallos del mercado, causantes de graves problemas ambientales y de la nula valoración de la parte positiva de tal cuestión, el MA, de las explotaciones agrarias. Son ayudas para la valorar las externalidades ambientales positivas y normativas para corregir las negativas.

Tercero. La orientación al mercado. Ya sabemos en qué facultades estudiaron todos los técnicos, así que al eliminar el dirigismo en las producciones (te pago por sembrar cereal, aunque no saques producción), la asignación de los factores será más eficiente, según el mercado claro. El colchón económico del pago único, cubrirá los problemillas. Quien produzca lo hará porque ingresos venta – costes variables => 0. Sólo los que verdaderamente obtengan rentabilidad de sus producciones sembrarán, el resto se dedicará a otros menesteres. Esos que promueve el otro gran pilar de la PAC, el Desarrollo Rural. Es decir, otras actividades económicas rurales..

Cuarto. Menos comentado es la posible, y sólo posible, mayor equidad del sistema. Ya hace muchas décadas se criticaban los sostenimiento de precios por injustos, los más ricos percibían mayores beneficios de estas políticas públicas. La solución en aquellos años era pasar a ayudas directas a los productores, porque así se sabe quién percibe, pudiendo dirigir hacia quien políticamente interese. Con el pago único la posibilidad sería la misma, otra cosa es qué se hace. La famosa modulación propuesta, con diferencias entre unos y otros, por COAG y UPA entraría en esta clave del sistema. Si se les hiciera caso la PAC sería menos regresiva.

Muy bonito, en el papel, que también se dice que lo aguanta todo.
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La realidad del cumplimiento de objetivos es bastante discutible.

Primero. Es cierto que disminuye trámite burocrático. Pero atendiendo a la segunda parte del contrato, hay que cumplir una serie de normas de todo tipo, “Requisitos legales y de gestión”, cuyo incumplimiento supone penalización en la percepción de las prestaciones, y cuyo control e inspección supone un desenvolvimiento de los poderes públicos, poniéndonos puristas, debiéndonos adaptar a las orientaciones de la Directiva de Servicios. Es decir, delimitación clara de los nuevos requisitos e inspección por parte de la Administración. Más trabajo de campo, con quizá lo mismo de oficina. Para los agricultores seguramente más fácil, pero peligroso.

Segundo. La corrección de los problemas ambientales se determina mediante la exigencia de normas ambientales, antes sólo buenas prácticas, cuyo incumplimiento no sólo supondrá la respuesta sancionatoria del órgano correspondiente (infracciones ambientales administrativas y penales), si no que la Administración agraria también penalizará, mediante la reducción de pagos. Establecer normas, estándares y demás no es la mejor política ambiental posible, y menos si es tan confusa como la nueva PAC, pero de impuestos ambientales, Sistemas de Gestión Ambiental y demás son cosas reservadas a otros sectores, cuya conservación del MA va más ligado a lo que opine el consumidor y no sólo a lo que diga la opinión pública europea y los lobbies.

La compensación por externalidades positivas se lleva a cabo a través de las medidas agroambientales, que requieren igualmente de una colaboración exigente por parte de la Administración, mediante la inspección y el control. Estos son los verdaderos contratos Estado-agricultor. Yo hago una cosa positiva y tú me compensas por ello. Y para que lo haga me tienes que inspeccionar…

En cuanto a la OMC, tanto los técnicos como los Estados no son idiotas, saben que se sigue apoyando económicamente a los productores productivos. A quien le sea rentable seguirá produciendo, y además cobrará Pago único.

Tercero y Cuarto La orientación al mercado del Pago único es un eufemismo en realidad, y por supuesto la PAC sigue siendo tremendamente regresiva.

Los productores que obtienen el factor tierra mediante arrendamiento ya estaban orientados al mercado, y casualmente los no propietarios son inmensa mayoría, dado el carácter minifundista de nuestras estructuras agrarias, mezclado con cuatro latifundios sureños, también dados en arrendamiento a gente productiva.

Son los propietarios los que no lo estaban, desacoplar significa llanamente quitarles a los propietarios perceptores de subvenciones la pesada carga de producir. Ahora ya pueden cobrar sin tener que invertir, ni siquiera ese mínimo. Los pagos de la PAC van al titular, pero dada la información del propietario, el canon de arrendamiento se cubre habitualmente con la subvención, el arrendatario paga la tierra con la PAC, sus producciones vendidas en el mercado pagan los costes, y lo que resta, es su renta disponible. Sin PAC el precio del arrendamiento sería bajo en proporción directa al nivel de ayudas. Puede decirse que la PAC sustituye a la tierra que no tienen los agricultores, manteniendo el derecho en manos de los propietarios. Es la política de estructuras que no hacemos, a través primero de precios y ahora ayudas directas.

Así, el arrendatario productor seguirá produciendo en las mismas condiciones que en los últimos años, en lo relativo a ayudas, si no fuera porque éstas disminuyen por la limitación presupuestaria. De esta forma la realidad es el mantenimiento de la agonía, hasta que el productor arrendatario quiera desacoplarse él mismo, repartiéndose el pago único con el propietario de la tierra. Uno tiene el derecho a cobrar y otro el derecho a la tierra, que justifica el cobro.

Al final todos acaban en el pago único y dejando de mirar para arriba, porque si los complementos de renta bajan con el tiempo (por la actualización), y los costes aumentan (ahí está la clave) pues de poco servirá tanta política agraria, los ingresos disponibles por los agricultores seguirán bajando. La cuestión estará en nuevos nichos de mercado, y en las incentivos públicos para moverse a esas actividades. El segundo pilar de la PAC, nuevamente.

A no ser que se contengan los precios de los factores de producción, pero eso es meterse contra las grandes compañías de semillas, fertilizantes, pesticidas. Jajaja

A no ser que aumenten los precios del mercado percibidos por los agricultores, que se comporta como en competencia perfecta para el agricultor y el consumidor, y de forma imperfecta para las grandes distribuidoras. Risa da también. Los precios al consumidor no pueden subir, la cesta de la compra barata mantiene a los políticos en el poder (¡es la economía estúpido!).
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Pero todo eso lo pensaron allá por el 2.000…

Ahora en 2010 a EEUU le toca compartir poder con China y Brasil, mientras Rusia se parece cada vez más a la URSS. En la UE, al igual que el resto, el interés se centra en vaciar las arcas públicas hacia bancos privados y públicos (y en el caso de España también con los constructores y las familias endeudadas), y en segundo lugar qué hacer con los obreros que queremos que vayan a la calle (mejor a otro empleo), siempre y cuando no sean los del automóvil, que para eso sí que se ponen de acuerdo en aumentar la deuda pública sin rubor, como con los bancos.

Las soluciones del mercado son el ajuste de los factores (tierra-trabajo-capital) hacia aquellas actividades productivas rentables. Lo mismo a lo que arrastra la PAC, de forma regresiva.

Para conseguir esta movilidad y reducir el desempleo dicen que España tiene que cambiar su mercado laboral porque es rígido, viniendo a decir que la mano de obra es muy poco móvil y que los trabajadores tienen demasiados derechos. El trabajador gusta poco de cambiar de trabajo y domicilio. Porque los sindicatos impedirían estas cosas y más bien porque la escasa formación continua, la falta de idiomas y la querencia al terruño son cosas muy arraigadas, que a golpe de despido se supone cambiarán. Se trata de concebir el trabajo como una mercancía, con las mismas leyes (craso error). Cuando el contrato de trabajo se hizo Ley, se convirtió la relación laboral en otra cosa diferente. Muchos economistas todavía no lo entienden, o se quedaron en el siglo XIX, cuando el trabajo,y las personas, sí eran una mercancía.

Para lograr el ajuste y conseguir la movilidad dicen que los agricultores tienen que dejar de serlo y dedicarse a otras actividades, ligadas al sector industrial o de servicios, que aporten mayores utilidades al resto de la sociedad, guiados por los incentivos del mercado. Eso sí, en el medio rural. Mientras les ponemos una renta básica, pago único, tras un período de incorporación a la “actividad”. Así el cereal se convierte en una mercancía igualmente, sujeta a la oferta y la demanda, de los mercados imperfectos agroalimentarios.

La PAC no deja de ser más que una política de reconversión, de apaciguamiento de la reconversión. Sólo que teñida de verde, regresiva, con escaso presupuesto y promovida por instancias supraestatales. Instituciones comunitarias que los ingleses no pueden tolerar, por alterar la política económica agroalimentaria que les gustaría implementar. Como a muchos otros. Yo preferiría utilizar todo el presupuesto de la PAC en la misma reconversión, pero a través de la política de estructuras, sin hacer rodeos inútiles. Al menos progresividad ganaría. Jóvenes rurales, exarrendatarios convertidos en propietarios, y bien educados y formados, con explotaciones acordes a su nivel de productividad.

Lejos quedaron los tiempos en que se hablaba de la inelasticidad de la oferta y la demanda de productos agrarios. Sólo algunos economistas conservadores apelan a ellos. En el mundo moderno la libertad de comercio anula ese problema, sólo es una cuestión de poner las fronteras más lejos. El año que hay desastre, poca producción y por eso altos precios, vendrán los alimentos de aquel lugar (Ucrania, Brasil, Australia,…) donde no hubo sequía y donde los agricultores se forrarán, a costa de los del país del desastre, que además de soportar pérdidas en sus cosechas verán los precios mantenerse. Mediante la integración económica agraria en cada vez más países los precios deberían ser más estables, al reducir la inestabilidad climática, inherente a la producción agraria. Eso se llama redescubrir la CEE, base de la UE. Con la eficiencia ganada se compensa, a través de recaudación y posterior redistribución, las pérdidas sufridas por los que pierden, esa es la teoría subyacente al planteamiento político-tecnocrático. El problema es que la PAC actual no hace eso, como sabemos. Cree que lo intenta.

El problema gordo viene cuando las estrellas se conjuran y el Niño, la Niña y su primo el de Zumosol atacan todo el planeta, o todos los países del acuerdo fronterizo, dejándonos sin nada con qué comerciar. Ahí es dónde habla el tenebroso Cambio Climático, el crecimiento chino, la explosión demográfica o la pérdida de suelo cultivable. Realidades que difícilmente la biotecnología podrá solventar.

pdLo que me parece es que los problemas no desaparecen, lo que pasa es que se hacen más globales y difusos. Aunque ahora hasta David Cameron, dicen que el nuevo neoconservador inglés, apele al “radicalismo” de mercados más locales y mayor intervencionismo económico en la agricultura.

A ver cuánto dura…, quizá hasta que gane las elecciones. Quizá como el PP verde y castizo de la Cospedal.

pdTodo debe cambiar para que todo siga igual. Los sectores no competitivos deben pasarse a sectores competitivos. Los obreros y agricultores deben cambiar. El mercado laboral debe cambiar. La PAC debe cambiar. Todo debe cambiar. Lo que apenas cambia es la cuenta de resultados de Botín. Que según sus palabras, poco después del crash, los banqueros del futuro deben mirar al negocio de siempre: recibir dinero para prestarlo, creando así, más dinero. Hasta que lagunos se den cuenta que el capital es físico, real y dejen de confiar en el funcionamiento del sistema, y otra vez crisis, pero nuestras cuentas seguirán resguardadas, al menos por el Estado.

Algunos Reinos del Sur, como España y Marruecos

África empieza en los pirineos, siempre fue así, aunque el gobierno español haya convencido a los jerifaltes europeos para cambiar la frontera, mental y material, un poquito más abajo.

No sé por qué nos tiene que dar verguenza ajena el muro israelí, o la prisión de Guantánamo, nosotros no somos mejores, simplemente somos más hipócritas, ojos que no ven corazón que no siente.

Para que el Gobierno español no sufra las diatribas de su oposición hablando de pateras y cayucos (nunca se puede saber quién es peor), en la frontera sur de Europa no se cumplirá ni el Derecho español ni los Convenios y Tribunales de Derechos Humanos de los que presumimos, como tampoco el Derecho americano se cumple en Guantánamo, que era la excusa de Bush. La nuestra es que el territorio marroquí es responsabilidad de su gobierno, y los extranjeros que permanezcan en su territorio también, faltaría más, incluidos los habitantes del Desierto. aunque éstos en su tiempo fueran nómadas e incluso españoles.

Conste en acta, que no creo mucho en las fronteras, estas son barreras creadas artificialmente, a veces hasta con ladrillos, y perpetuadas en las mentes a base del odioso convencimiento de situar a los del otro lado, alejados de nosotros, con la excusa que mejor convenza al despistado o al ignorante.

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Nos gusta dejarnos llevar por emociones. Pobrecitos saharauis, qué malos los marroquíes, qué tonto es nuestro presidente, cuánto de francés el ministro de exteriores, qué fría y distante esa Hillary, que personaje Sarkozy, qué mujeriejo y ricachón el “ángel” caído de Berlusconi.

El problema no es que en base al Derecho Internacional, ese que tanto se les hace la boca agua a algunos para criticar al PP de Aznar, sea siendo tan claro como hace 34 años. Los territorios del Sahara occidental han sido ocupados ilegalmente, por los intereses de una minoría dictatorial, con el apoyo de aquellos que de facto han secundado la violación del Derecho. España, sus vecinos africanos, Francia y por supuesto los EEUU, que lejos quedó aquello de América para los americanos. En cristiano se peca de pensamiento, palabra, obra y omisión, en base a nuestra bonita Constitución la omisión de un deber también puede ser un delito.

Pero las actuaciones de D. Juan Carlos de Borbón, D.Adolfo Suárez, D. Felipe González, D. José María Aznar y D. José Luis Rodríguez ni siquiera son omisiones. Retirar tropas no es omitir un deber, es tomar decisiones. Acordar Tratados internacionales es discutir y llegar a acuerdos, generalmente beneficiosos para las partes. Para la minoría dictatorial, que gobierna en Marruecos, y para los beneficiarios hispanos, franceses o americanos. No para las clases sociales menos favorecidas claro, y no digamos para los agricultores, a quien no sólo les importa un pepino, (que son muchos pepinos y tomates), y es que para algunos valen mucho más que las vidas humanas, y las palizas en las comisarias y centros de detención, la policía defiende su propiedad privada.

Si vas al-’Ayyūn, el Aaiún, ten cuidado si llevas una cámara y no eres un “protegido”. El toque de queda no es cosa de desiertos lejanos, está a media hora en avión desde nuestros “paraísos” isleños.

Un amigo del desierto me decía: Marruecos es el país árabe más seguro del mundo… para los turistas claro. El joven marroquí, y la gente de segunda, como los del desierto, sólo pasarán una vez por la comisaria. Hablar de Derechos Humanos suena demasiado manido, creo mejor hablar de intimidación policial, derecho a la tutela efectiva de los tribunales, a la libertad de circulación, al acceso meritocrático y democrático a las instituciones, etc., etc.

Autodeterminación es otro vocablo manido, tan manipulado por el nacionalismo ibérico, que muchos ya no saben de su realidad y justificación objetiva en el Derecho en su contexto original, los procesos de descolonización del siglo XX. Y no en la mitología de nuestras minorias ibéricas, que sin embargo sí disfrutan del Derecho español y nuestros tribunales imparciales internacionales de Derechos Humanos, ese tan apreciado Convenio, que acaba un metro más acá de la valla de Melilla, al otro lado de nuestro Guantánamo europeo, con policia y ejército, pero de nacionalidad marroquí.

Autonomía, que no es soberanía, dicen que es lo realista, si todavía fuera a la Navarra incluso un pase tendría. Pero no se engañen, el sobrino de Juan Carlos es un sátrapa más, que lujosamente vive gracias a la miseria de su pueblo, que rie por no llorar, cuando le dicen que vote, para legitimarle en el trono.

Al final, como todos sabemos, todo se reduce a ciertos intereses económicos, y ahora de seguridad. Si no son acuerdos de explotación de fosfatos, lo son de petróleos, si no es la pesca son los tomates, y si no es el Gobierno marroquí, es decir, el rey, el Frente Polisario, que tampoco se engañen. Menuda Europa de comerciantes. Y para colmo esos terrorismos islámicos que tan “fantásticamente” combaten las fuerzas policiales y militares, que es lo que interesa a EEUU. Y para colmo esos expatriados subsaharianos que tan “fantásticamente” manejan, que es lo que interesa a España.

Los únicos que ni pinchan ni cortan son los jóvenes emigrantes, huidos de allá, en busca de mejores oportunidades, que dadas las circunstancias nunca encontrarán en su tierra.

El desierto y sus pastores a quién iban a importar, y eso que Alá es el mismo para todos, incluidos católicos, que muchos se hubieran contentado con mandar a esa mujer nuevamente para Marruecos. De Cristo sólo se acuerdan para negar normas sobre abortos, el resto del año, guardan el Evangelio en las estanterías. Esta mañana escuchaba en la radio decir: no nos engañemos, los gobiernos tienen que defender los intereses de sus pueblos. Realista, pero inmoral; luego hablan de crisis de valores.

Y eso que Cristo nació en un establo, quizá de pastores del desierto…

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Ancha es Castilla, salvo para los agricultores castellanos

Todo comenzó cuando en la República algunas fincas fueron expropiadas y entregadas a colonos, obreros y campesinos, sabe Dios la suerte que tuvieron cuando el nuevo régimen franquista no revirtió aquellas tierras, ganadas por la reforma agraria. En los años 40 ya eran muchas las parcelas, pequeñas pero propias, que estos campesinos con sus mulas, sembraban al tercio, con trigo de cabeza, como único recurso para su subsistencia, más alguna algarroba o veza. Eran los años de compartir el alimento con los bueyes, algunos de los cuales podían llegar a comer mejor que muchos de aquellos campesinos más pobres.

Allá por los 50 se produjo el segundo hecho trascendente, la concentración parcelaria. Uno de los momentos más felices de algunos de nuestros abuelos. Aquella gran cantidad de exiguas parcelillas, que labraban a mula o buey, y que requerían cantidad de tiempo y esfuerzo, se convirtieron de la noche a la mañana en unas pocas tierras de una extensión suficiente como para hacer caer las lágrimas a muchos. Ahora el surco era más largo, había que dar menos vueltas, y el campesino era un poco más feliz, también se levantaba un poco más tarde. Y sobre todo se veía propietario de unos terrenos, que desperdigados no eran nada, pero que en un solo cuerpo tenían una presencia verdaderamente real.

Poco tiempo después surgió una nueva oportunidad, las explotaciones colectivas de la tierra, con apoyo económico gubernamental, para la compra de un tractor. Así se juntaban unos cuantos campesinos y entre ellos se ponían de acuerdo en qué sembrarían, con el tractor y pagándole un sueldo a uno de ellos como tractorista. Qué feliz aquel que después de más de treinta años podía arar sus tierras, junto con la de sus vecinos, montado en un pequeño tractor, suficiente para las treinta o cuarenta hectáreas, que podían sumar entre todos. Ahora si que ya no hacía falta salir a las dos o las tres de la mañana para llegar a las tierras, en aquellos tiempos fríos y oscuros de la posguerra.

Con el tiempo la comunidad se deshizo, todos sabían dónde estaba la linde. Los incipientes agricultores pensaron que ya era tiempo de caminar por su cuenta y el que arriesgó se compró un tractor, todavía siguen algunos de aquellos tractores en las eras. Al tiempo vinieron los sondeos, poco a poco nuestro campesino introdujo el riego en algunas de sus parcelas: la remolacha, la patata, empezaban a asomar por Castilla. Y como colofón, con el nuevo tractor y los arados cambió la alternativa del secano, si hasta hacía poco el año y vez, incluso el cultivo al tercio era lo dominante, el barbecho fue sustituido por la cebada. El cultivo continuo acabó estableciéndose.

Nuestro ya agricultor aumentó sus ingresos, lo que le posibilitó invertir en nuevos sondeos, e incluso aumentar el tamaño de su pequeña propiedad, (también llegó el televisor y quizá la nevera). Para amplicar tierras arrendamiento, aparcería e incluso compra de nuevas parcelas, de aquellos familiares que ya en los años 60 y 70 abandonaron el pueblo, dadas las mejores oportunidades que encontraron lejos en la ciudad. Con la renta que percibieron (y que siguen percibiendo) de su primo del pueblo, los inicios urbanitas no se hicieron tan duros, como las de los jornaleros del sur, que también emigraron a las grandes ciudades.

La mayoría de aquellos campesinos sin embargo no han llegado a alcanzar grandes extensiones de terreno, 25-50 ha, quizás una cuarta, o la mitad de regadío. Pero ya en la hora de la jubilación del viejo campesino, los hijos, plenamente agricultores, llegaron a comprar más y más máquinas, sobrepasando ampliamente la dimensión de la explotación, hasta el punto de convertirse en empresas de servicios, familiares de servicios, pues las relaciones de ayuda mutua y trueque de trabajo, fueron y siguen siendo en muchos lugares, más frecuentes que la contraprestación monetaria. Vertederas más grandes, cultivadores, sembradoras de precisión, más tractores, cosechadoras de patata, de remolacha, etc. La tierra, siempre la gran limitante, para este modelo.

Hoy convertidos en pequeños agricultores sobremecanizados tienen un futuro incierto, quizá más próximo a la empresa de servicios y la maquinaria que al cultivo del trigo, la cebada o la patata. Pero al menos los tiempos de miseria ya pasaron.

El segundo tractor, comprado en los 80. A la izquierda se puede observar lo que quizás es una caseta para riego.
Riolobos, Campo de Peñaranda, Salamanca

Ahora estudiantes de pacotilla, como servidor, leen en libros de geógrafos y demás intelectualidad lo que parece ser que sucedió en las tierras castellanas, no muy alejado de lo que su abuelo le había contado después del rutinario cocido (lunes, miércoles y viernes), al mediodía, después del parte de las 2, aquel que antes era de guerra y que ahora sólo es rosa o de sucesos. Sólo que el geógrafo omitió aquello de la reforma agraria y la concentración parcelaria.

Según el intelectual, catedrático geógrafo vallisoletano, a finales de los años 50 se produjo el estancamiento de los precios del trigo, tras varios años de subidas intencionadas por el Gobierno, para incrementar la producción triguera. Eso supuso una crisis agraria, al aumentar los costes de producción y estancarse los precios. La mecanización fue la solución desarrollada por los campesinos castellanos, para reducir sus costos, aumentando la productividad. Hasta que en los 60 se produjo la total revolución, de mano de aquellos que se habían modernizado mecanizándose, mediante la introducción de la cebada, no sustituyéndola por el trigo, como pretendía el Gobierno mediante la manipulación de los precios, sino mediante el paso de la rotación al tercio o de año y vez, hacia el cultivo continuo. Se incrementaron los ingresos ante la favorable coyuntura, que por un lado expulsó a los que no se habían mecanizado a la ciudad, a la vez que daba oportunidades de ahorro a los que se quedaron y que con inteligencia, aumentaron la dimensión de las fincas e invirtieron en regadíos, empezando a cultivar remolacha, patata y maíz.

Si bien, como dice el geógrafo, desarrollo desajustado, desadaptado, desacompasado, parcial e involutivo. Algunos de los epítetos utilizados. Hasta explotadores denomina a los obreros de la ciudad, que perciben las rentas de sus hermanos del pueblo.

“Desarrollo y atonía en Castilla”, de Jesús García Fernández, de la editorial Ariel, es el libro comentado, y casi 30 años después de su publicación, los hechos hablan por sí mismos.

Ante la crisis agraria el campesino se comportó con mentalidad de empresa industrial, efectivamente, aumentó su productividad desaforadamente, reventando el tópico, que yo mantengo con matices no para Castilla, si no para las comarcas de León, de que en el campo no quedó lo más dinámico, si no todo lo contrario. De hecho la cuestión es que las ciudades castellanas, fueron incapaces de absorber esa mano de obra, pues fue la industrialización urbana la que no acompañó a la revolución agraria. Así el éxodo castellano no se produjo a Salamanca, Valladolid o Burgos, si no a Madrid, Barcelona o Bilbao, cuando no a Suiza o Alemania. Aquel éxodo rural produjo un mundo rural más agrario todavía, pues al disminuir la población los servicios y las clases profesionales se replegaron a la ciudad, como todavía hoy pasa, pero en las comarcas leonesas, del oeste.

Desajustado, desadaptado, desacompasado, parcial e involutivo por la simple razón de que aquellos cultivos que dieron vida al pequeño campesino poco a poco se convirtieron en cultivos-problema que además intensificaron la despoblación, ya en 1981, cuando este libro fue editado. Entonces la producción era tan grande que los precios debían ir hacia abajo, contra los ingresos de los agricultores. Cultivos que hoy todavía no han sido sustituidos por otros.

Trigo, cebada, remolacha, patata y maíz, siguen formando la alternativa castellana del secano y el regadío…

p.d.
Aunque hoy habría que introducir nuevos parámetros para ese mundo rural castellano, y es que muchos de aquellos emigrantes a partir de los años 90 han vuelto, para quedarse. Fontaneros, albañiles, camioneros, ebanistas, hasta ex-policias, etc. Algunos jubilados y otros en activo han vuelto para construirse su casa y votar en las elecciones locales. Sin contar con aquellos que han cambiado su residencia urbana por la del pueblo, dada la carestía de la vivienda urbana, pero que siguen haciendo vida urbanita y van y vuelven.

Y la PAC, que mantiene la agonía de esos mismos cultivos, haciendo parásitos a los ganaderos del oeste, pero manteniendo relativamente dinámicos y productivos a los agricultores del este, los castellanos. Aún siguen por la senda productivista, a ver quién pasa de los 6.000 Kg/ha de cereal, los 15.000 kg/ha de maíz o los 50.000 kg de patatas, a expensas de que los precios acompañen, porque en realidad la sustitución de precios manipulados por ayudas directas aún no se ha producido tan profundamente, como en el mundo ganadero, donde a nadie importa ya producir más terneros por vaca y año, si no declarar las hectáreas y las cabezas suficientes como para cobrar la subvención.

Para qué producir más, si quien necesita ese alimento no tiene dinero para pagarlo, que es lo que en realidad sucede.

Coger la daba o el papel de los intelectuales

Hace unos días estuve en cierto foro sobre cooperación universitaria al desarrollo. Catedráticos, profesores, científicos, políticos, y algún estudiante despistado como yo…

Hoy vamos a ver qué es coger la daba, según un agrónomo escribiente en 1976.

Coger la daba, o el papel de los intelectuales

Hoy ya sabemos en Francia lo que es la daba: esa pequeña azada de mango corto que usan los campesinos africanos.

Hay mucho qie decir acerca de la daba; para empezar, en los manuales de geografía de los viejos tiempos nos enseñaron que su corto mango era con toda seguridad inferior en eficacia al de nuestras herramientas europeas. Recuerdo una fotografía de uno de tales manuales; según la leyenda que acompañaba a aquella fotografía, se les habían proporcionado herramientas de mango largo a unos campesinos africanos y éstos, ni cortos ni perezosos, se lo habían cortado. ¡Desesperante muestra de primitivismo!

Si alguno de vosotros ha trabajado con la daba -o con la azada de vuestro abuelo de Corrèza o Saboya- no diría lo mismo. Con la daba se trabaja completamente doblado; el esfuerzo realizado por los brazos se limita a afectuar un movimiento pendular. Con la azada europea trabajas erecto, pero tus brazos tienen que hacer el esfuerzo de levantar la herramienta. En primer caso, se trata de adoptar una determinada doblez y un ritmo. En el segundo, de repetir un esfuerzo discontinuo. No veo en absoluto por qué un procedimiento haya de ser superior al otro.

Además, existen muchas razones para que esta herramienta africana tenga el mango corto. En África se acostumbra a labrar e inmediatamente después sembrar con granos tales como el cacahuete, el maíz, etc. Con la daba, la mano izquierda que contiene el grano se encuentra cerca del suelo y puede sembrar fácilmente mientras que la otra, provista de la herramienta, efectúa la labor previa. Lo mismo ocurre con la escarda: con la mano izquierda se arrancan las hierbas mientras se escarda con la mano derecha.

Hablemos ahora de la hoja de la daba, que generalmente tiene una inclinación de 45º con respecto al mango. Visité una vez a un agrónomo que había escrito un libro excelentemente reputado sobre cierta etnia de las sabanas; le pregunté, a propósito de una daba que colgaba de la pared de su despacho parisino, por la razón de tal disposición de la hoja. ¡Por toda razón, sólo supo invocar la “costumbre!

Más tarde descubrí al menos dos razones para esta disposición de la hoja que forma un ángulo de 45º con el mango.
La primera es que el agujero de la hoja para colocación del mango no es perpendicular a su eje como en nuestras azadas, sino paralelo, lo que facilita su realización por el herrero; se trata más bien de un tubo forjado que prolonga la hoja. Para la enmangadura se emplea el arranque de una rama en un árbol, utilizando el tronco como mango y la rama para enmangarlo con la hoja. Y como la rama forma con el tronco un ángulo de 45º, esto explica la inclinación de la hoja con respecto al mango.
La segunda razón es que una daba así enmangada se lleva cómodamente en la cabeza, con la hoja apoyada encima, o al hombro, con la hoja en el omoplato.

Quizás esto sólo sea una consecuencia; la búsqueda de causalidades sólo tiene aquí interés metodológico. Esta búsqueda es la que permite descubrir el conjunto de hechos articulados que forman una cultura pero que, aunque se deduzcan unos de otros, no podrían considerarse más importantes.

Antes de pretender modificar tal o cual práctica, hay que llevar a cabo este descubrimiento lento, paciente y respetuoso de la cultura de que se trate. Si no se reconoce esta cultura -si no se la respeta; yo no digo que no haya que cambiar nada-, ninguna modificación podría tener un impacto real y profundo sobre las cosas.

Es evidente que aquel que desprecia al africano por cortar el mango a la herramienta que el blanco le ha dado, no ha entendido nada, igual que aquel que atribuye a una costumbre gratuita la forma de la herramienta. No se ha metido dentro; no ha cogido la daba.

No voy a decir que los intelectuales no tengan ninguna función útil en la sociedad simplemente porque buen número de ellos no sirvan para nada. No diré tampoco que haya que enviarlos a todos al campo o a las minas, aunque pienso que no les vendría mal de cuando en cuando. Creo que un intelectual debe ante todo servirse de su inteligencia y que esta inteligencia tiene un papel que cumplir, que existe un oficio de intelectual, como le gusta repeti a J.M. Domenach.

Reconozcamos que pocos intelectuales respetan su oficio, la dignidad de su oficio y su herramienta de trabajo, constituida por sus sentidos, su cerebro. Por el contrario, la arrastran entre el ruido, la agitación y la diversión; entre largas y estériles discusiones sobre libros y cosas de moda.

No creo que el oficio de intelectual pueda desempeñarlo cualquiera. Igual que cualquiera no puede convertirse en minero o agricultor de la noche a la mañana.

Arthur Young, aquel agrónomo inglés que describió sus viajes por Francia en 1788 y 1789, documento precioso y relato apasionante, pese a ser un notable agrónomo y un lúcido y penetrante observador de la realidad francesa de su época, fue en su tiempo un deplorable jefe de explotación agrícola, que llevó a la ruina la granja que su padre le había dejado. Se puede hablar inteligentemente de agricultura sin ser agricultor, ni capaz de serlo. Igual que se puede ser biólogo sin ser capaz de ser médico o cirujano.

Pero también se puede hablar con toda estupidez de agricultura, se sea o no capaz de ser agricultor. ¿Dónde está la diferencia? Es decir, ¿dónde se sitúa la función útil de un intelectual?

Puedo dar un ejemplo; podría dar muchos, pero prefiero éste. La región de la meseta de Dayes, en Togo, está ocupada por una veintena de miles de habitantes en su mayoría agricultores. Cuando uno va por primera vez a esta región, le da la impresión de estar en una sabana muy poco ocupada por sus cultivos. Pero si se miran las cosas con más detalle, uno se da cuenta de que, para el sistema tradicional, la tierra está efectivamente ocupada. Un agricultor cultiva por término medio 15 áreas por persona de su familia y año. Entre cada período de cultivo deja un barbecho de 5 años. Por consiguiente, el sistema de cultivo ocupa 6 veces 15 áreas por individuo, esto es, alrededor de 1 hectárea. Mas como hay cinco superficies en barbecho por una cultivada, se puede tener la impresión de estar ante un terreno prácticamente inculto.

Hay más o menos 20.000 ha cultivables en la meseta, de manera que, si comparamos esas 20.000 ha cultivables con las 20.000 personas que habitan la región, hemos de pensar que, teniendo en cuenta que la población continúa creciendo y que las posibilidades de empleo exterior en la agricultura son escasas, las disponibilidades alimenticias han alcanzado, con el actual sistema de cultivo, un límite más allá del cual solo pueden disminuir. En consecuencia, si el sistema de cultivo no cambia hacia una mayor intensificación, la tendencia es hacia el surgimiento de situaciones de hambre. La primera de las urgencias en esta región es trabajar en la transformación del sistema de cultivo tradicional, en el sentido de una mayor intensividad y del respeto de la fertilidad de los suelos, lo que exige la experimentación de nuevas rotaciones.

El intelectual que sólo haya visto los campos yermos (y que tal vez aconseje el aprovechamiento de los campos yermos con gran despliegue de medios y de capitales) no es sólo inútil, sino gravemente perjudicial para la población de la región. Por el contrario, aquel que haya visto y comprendido la rotación tradicionalmente observada, sus causas y sus consecuencias, puede cumplir su función: ayudara ver más allá de lo inmediato, ayudar a controlar las evoluciones.

Otra función subsidiaria de ésta consiste en escribir, en tomar nota. Pero muchas veces el intelectual sería más útil, si antes de lanzarse a escribir cosas que surgen de él mismo, supiera prestar a los demás, a aquellos que tienen algo que decir -en realidad la mayoría de la gente-, su herramienta de trabajo, es decir, su pluma, para ayudarles a expresarse.

No digo que ya no haga falta una especialización intelectual, tan sólo digo que el intelectual empiece por observar y escuchar y, para ello, que coja la daba. No digo que se convierta en obrero, artesano o agricultor, sino que conozca de qué habla a través de la práctica. Indudablemente, el ideal sería que el intelectual practicara un trabajo manual que le asegurase esa participación en la práctica, aunque fuera simbólicamente. Es una idea que no tiene nada de original, pues ya fue estimada entre los antiguos judíos y parece reaparecer hoy entre los chinos. Lo original sería ponerla en práctica.

“Las mayores revoluciones, en todos los órdenes, no se han realizado por obra de ideas extraordinarias y es incluso lo propio del genio proceder a través de las ideas más simples. Sólo que, en épocas normales, las ideas simples vagan como fantasmas de un sueño. Cuando una idea simple se corporeiza, se produce una revolución”. (Charles Péguy.)

F. de Ravignan, artículo publicado en “Esprit, mayo de 1976.

Hoy ya existen metodologías como las “Escuelas de Campo”, “de campesino a campesino”, etc. ideadas y realizadas por técnicos nativos.

Investigación participativa, conjugación de saberes locales y científicos, y todas estos conceptos y palabras ahora vanidosas, provienen de las experiencias de aquellos agrónomos, hoy ya antiguos, que pasaron muchos años conociendo los éxitos y sobre todo fracasos de los planes de desarrollo agrario, venidos del Norte, para salvar al Sur, de la pobreza y el subdesarrollo.

Aplicable a toda agricultura de cualquier lugar del mundo, en cualquier momento de su historia.

Eso significa que todo agrónomo del centro-oeste español qué menos que debiera conocer los intríngulis de la explotación tradicional de la dehesa o el secano castellano, antes de recomendar el pack, recomendado a su vez por no se qué centros de investigación y universidades.

Y ni qué decir tiene, si esa agricultura está a decenas de miles de kilómetros.

p.d.Y para que luego no digan que no me curro las entradas de este blog también pondré un ejemplo, conocido a través de un viejo agrónomo, quemadisimo por su edad, jubilado en Chuquisaca.

Contaba este hombre que no hace tantos años se consiguieron unos fondos de desarrollo, de cierta institución de cŕedito mundial, para llevar a cabo un proyecto de mejora de ciertas pampas, como llaman allí a los llanos. Por aquel lugar recóndito se hizo venir a cierto reconocido consultor agrónomo uruguayo, que tras pasar unos días observando la zona recomendó la introducción de miles de ovinos, puesto que el potencial pascícola observado parecía merecer una carga ganadera interesante. Tan bonito quedó el poblar de miles de ovejas, para lana y carne, en aquellas pampas “yermas”, que inmediatamente se hizo caso y se realizaron los desembolsos, mandando a su casa previamente a los objetores del proyecto, técnicos de la zona, conocedores del terreno.

Al cabo de un par de años no quedó ni una sola oveja, dada la altura del lugar, la mitad murieron por problemas cardíacos. La otra mitad murió de hambre y frío, pues las pampas estaban a 3.000 metros de altura y la época de pastos sólo era temporal.

Si se hubieran preocupado de conocer cual era el sistema tradicional, basado en el aprovechamiento temporal por camélidos, por los antiguos habitantes de aquella zona, estas cosas no hubieran pasado…

Escuchando la radio en la 2ª vuelta del saneamiento ganadero

Hoy viernes toca que los veterinarios de Avescal, contratados por la Junta de CyL, recojan muestras para realizar un diagnóstico de brucelosis y demás, aparte de vacunar de la temida Lengua Azul. Y ya de nuestra cosecha realizar otras operaciones de manejo rutinarias…

El jueves sin embargo, habida cuenta de la situación económica del sector, son comentadas las actuaciones radiofónicas de señor padre, todo generoso, que con el interés de que los medios de comunicación se hagan eco de la realidad diaria de agricultores y ganaderos, ayer jueves tuvo a bien intervenir en Radio Popular, como todavía le llama a veces, a la COPE, a la 1 de la tarde. No sé si llegará a quien debe de llegar, pero al menos a los ganaderos que por inmensa mayoría se sentirán identificados es un alivio pensar que todavía hay algún lugar donde se dicen las cosas sentidas en propias carnes, y no desde atalayas lejanas, a sueldo estatal, estilo dirigencia de sindicato obrero.

Las premisas de lo dicho no son más claras:

1. El año pasado la otoñada no fue y no hubo primavera, que es lo importante. Es decir, la alimentación del vacuno corrió, corre y correrá a cuenta del ahorro y el capital que tuviera el ganadero. Los desastres de sequía que tienen estas cosas.
2. La otoñada actual ha venido tardía y en las zonas frías las ovejas han podido tocar algo de hierba, pero el vacuno mayor no va a llegar a olerla. Es decir, se sigue alimentando, a base de dinero, al ganado vacuno.
3. Paja ha habido, no en Salamanca, pero sí en otras zonas, y se ven los camiones venir hacia la zona oeste de Salamanca. Pero para irse a Portugal, pues el Gobierno portugués estaría subvencionando la compra de dicho insumo. La paja es el alimento por excelencia para épocas de penuria.
4. Además la imposición de la vacuna de la Lengua Azul trae numerosos problemas a los animales: desmejoramiento general, parásitos, mal pelo, abortos, partos prematuros, etc. Y encima no existe ninguna compensación por un imperativo de Sanidad Animal de una enfermedad que no afecta al vacuno, pero que sufre indirectamente, a través de los efectos secundarios de la vacuna.
5. Nuestros montes adehesados siguen sin conocer situación de mejora, tras largos años de prometedoras promesas de ambientalización de la PAC

Así que las conclusiones no pueden ser de otra manera…

1. El Gobierno debe subvencionar la adquisición de paja a los ganaderos.
2. Debe apoyarse el olivado del sufrido encinar, dada la situación tan precaria del mismo. Dicha poda no compensa económicamente en ningún modo al ganadero, y por tanto no la puede realizar. Sin embargo el monte es de propiedad pública, de todos los españoles, y es necesario conservarlo, las podas de limpieza son una excelente herramienta. Además proporcionarían un alimento fibroso al ganado, excelente en esta época de penuria, como es el residuo de la poda, que por estos lares llamamos ramón.

No son grandes medidas, pero son absolutamente justas y eficientes.

En primer lugar la crisis del crédito, el consumo y la sequía, son factores absolutamente externos al ganadero de vacuno, que sin comerlo ni beberlo se encuentra endeudado con un banco a punto de intervenir, sin llover desde Febrero, y sin que se consuma desde bastante tiempo atrás. Qué menos que se procure una ayuda temporal a la compra de paja, además de agricultores hispanos, hasta que se pueda decir que las condiciones primaverales sean normales.

En segundo lugar es algo repetido hasta la saciedad, el monte es un bien público, y por tanto debe existir una corresponsabilidad entre el usufructuario directo, el propietario del suelo, y el Estado, es decir, todos. Si queremos árboles, y sobre todo, queremos limitar las actuaciones de los propietarios del suelo sobre ellos, debemos también apechugar. No creo necesario enumerar los beneficios de las masas forestales en buena conservación, ni decir tiene comentar el pésimo estado de los encinares españoles.

Es la conservación del bosque una de esas medidas necesarias, con la que se puede justificar déficits, porque los beneficios son a muy largo plazo. Sufrir hoy para disfrutar mañana. Precisamente la forma de contrarrestar lo que se dice del déficit, gastar para hoy, para que lo paguen los de mañana. Invirtiendo en el monte es todo lo contrario. Se crea empleo hoy y además se generan beneficios mañana, por supuesto también económicos, por si algún pesetero se cree que no…

Qué cosas hablan los ganaderos “tradicionales”…

Risa da, esa oposición “campera” española, de orígen castellano.

No había sonreído tanto por tan poca cosa, desde hacía un par de meses…

Una web increíblemente chistosa, si se compara con la única verdaderamente auténtica.

¿Qué intereses tan dispares caramba, pareciendo venir de “gente de campo”? ¿O es que lo único que pueden ofrecer es el color de la pantalla y una palabra, verde y campo?


-¡Agáchate más Cospedal cuando te vayan a grabar, recogiendo uvas!
-¡Con Cañete no pasaban estas cosas!

Arreglo de controversias socioambientales y mediación universitaria

En cierto lugar de la provincia de Oropeza hay un matadero, que recibe animales de toda la Región, y en él, en determinados instantes del día, operarios del mismo sacan en carretilla los residuos de la matanza: vísceras, intestinos, etc. Allí se formaliza un montón con el estiércol de los corrales, al otro lado del camino en una pendiente, que va a dar a un arroyo. Numerosos perros están al acecho, como cantidad de cerdos, esperando revolcarse a continuación.

Alrededor hay varias comunidades, de campesinos, los dueños de los cerdos, los campos, el río y las ovejas que pastan libremente.

El dueño del matadero se afilió a la comunidad, y parecía tener buenas intenciones, pero cambió de manos y los actuales dueños forman una sociedad, que gestiona el matadero. Son varios, que viajan mucho, comprando y vendiendo ganado, algunos de ellos.

Algunos comunarios empezaron a protestar en las reuniones y los ampliados de la comunidad y el sindicato, comunicándose así con el resto de comunidades afiliadas en las subcentralías y centralías campesinas. Así tomaron la decisión de hablar con el dueño del matadero para solucionar un problema que venía de años.

Así que el joven abogado de la organización campesina, que algo se tenía que pagar el Evo, y que además es el dirigente de una de las comunidades, tiene algo que decir.

1. El primer problema es el respeto a las normas de la comunidad.

El dueño debería haberse afiliado a la comunidad, y como tal, asistir a las reuniones, o por lo menos estar al tanto de las cuestiones que suceden en las mismas.

(Digo yo que porque así la vergüenza que le produciría al dueño, al estar rodeado por treinta comunarios, quizá casi todos afectados, le impediría haber descuidado el problema de los residuos.

2. El segundo problema son los perros y la contaminación.

El dueño debe ingeniárselas para evitar el problema de los perros y la contaminación. Así que debe realizar las operaciones de manejo necesarias y algún tipo de plan de gestión de los residuos aceptable.

3. El tercero es Desarrollo Productivo

El dueño debe adecuarse a las circunstancias que se están decidiendo en la zona acerca del desarrollo productivo. Con los nuevas expectativas del Gobierno estamos preparando unos proyectos de riego y abastecimiento de aguas, y son necesarias hacer algunas obras, y tratar demás cuestiones.

La parte mediadora actúa.

1. La Universidad siempre y ante todo respeta a la comunidad y así es conocida nuestros hechos al respecto, tanto personales como institucionales. Y hemos instado al propietario del matadero a que lo primero que haga sea afiliarse, y asistir en lo que pueda a las reuniones comunales.

2. Mediante un convenio que hemos firmado con la Asociación de Productores, gestora del matadero, la propia Universidad está llevando a cabo una recogida de los residuos más dañosos, para su transformación en humus de lombriz, utilizado en la propia finca de investigación, y para la venta en el mercado.

3. Nos ofrecemos al establecimiento de relaciones entre Agronomía y las comunidades para llevar a cabo un proyecto de capacitación agronómica integral, en el cual los chicos de la Carrera trabajen con uds. en la reforestación del entorno, el aprovechamiento del riego, o en todo aquellos temas que la comunidad tenga interés. De esta manera la comunidad también se beneficiará del matadero, aprovechando los residuos para la fertilización de los campos, que tanta falta les hacen. Reforestando conseguiremos una mejoría de la calidad del aire que respiramos, al mismo tiempo que se retendrá el poco suelo, y el agua, que tiene la comunidad, por culpa de la áridez, las extremas precipitaciones estivales y nuestra irracionalidad en la deforestación. Mejorará el clima y las cosechas serán más estables y diversificadas.

Uno de los dueños del matadero, con mayor interés y voluntad, reconoce lo que debe de hacer: afiliarse a la comunidad y hacer lo que el manifiesto ambiental, necesario para ejercitar la actividad, le requiere, con arreglo a la ley.

Debe cercar el perímetro del matadero, colocar fosas especiales de recogida de líquidos, y construir una plataformas de hormigón para los residuos sólidos y los estiércoles de los corrales. Además debe establecer la rutina entre sus empleados de llevar los residuos a estos lugares y eliminar el problema de los perros que vagabundean por la zona y atacan a los rebaños de los comunarios.

La sociedad gestora además participará activamente plantando árboles alrededor del matadero, como parte del proyecto de reforestación general en la comunidad, porque ahora el dueño del matadero participa en ella y por tanto debe ser acreedor también de sus beneficios. De igual manera permitirá la recogida por los comunarios de los residuos dentro de las instalaciones, como empezaba a hacer con la Universidad. También permitirá la entrada en las instalaciones del responsable de las comunidades de los temas de contaminación, quizá una comisión de honorables, escogida en un ampliado.

Con las leyes ordinarias el abogado podría arruinar a la sociedad gestora, dado el clima económico, judicial y político del país, especialmente gracias al concepto de daños y perjuicios, en la teoría. Pero los comunarios son gente tranquila que no quieren más problemas, conservan ciertas costumbres de resolución de los problemas, más rápidas y ágiles, que el sistema burocrático-jurídico oficial. Si los dueños de la sociedad cumplen con lo que ahora se negocia todos contentos.

En España la cosa se basa poco más que en no poder ejercer ciertas actividades, sin presentar la documentación técnica adecuada, previamente, y tras pasar por un procedimiento administrativo, complejo, según el tamaño de la actividad, que puede incluso desembocar en una Declaración de Impacto Ambiental, realizada por el Órgano Ambiental de la Administración cualificado para ello, Tras varios años de presentación de documentos, audiencia a individuos y colectivos, y supervisión de la parte técnica y jurídica por parte de técnicos y políticos de la Administración. Y si alguien no cumple adecuadamente denuncia al canto, y a entenderse por las faltas administrativas o los delitos ambientales correspondientes, con la Administración o con la Justicia. Allí en teoría también.

En otros sistemas administrativos, el control es más de inspección que no de autorización. Escrito que se va acometer una actividad la empresa comienza la misma, periódicamente se le presentarán inspectores técnicos de la Administración a comprobar que cumple con los requisitos que se plantean para dicha actividad. Es la nueva filosofía de la Directiva de Servicios, esa reforma de tropecientas leyes, venida de la UE, para la liberalización de los servicios en Europa y la disminución de trámites administrativos que pretende mejorar la competitividad de la economía española, la auténtica reforma económica, que como todo viene de afuera.

En Oropeza la cuestión se intenta solucionar empezando por entrecruzar palabras entre dirigentes. Una forma de arreglo, una conciliación, en este caso mediada por un docente de sociología rural y educación ambiental. El problema es cómo se amparan estos acuerdos, qué pasará si una parte incumple. En ciertas instituciones no se confía y en otras sí, hay personas con palabra y otras sin ella.

Parecería una solución civil de los conflictos sujeta a un principio ético de pacta sun servanda.
Si Evo no les pagara abogados y les diera amparo político, otra cosa sería, me imagino (lo jurídico lo tienen ganado desde el principio). Pero de este modo la ley oficial se puede cumplir aunque sea con arreglo a otra ley, la comunal, basada en la conciliación a través de la mediación de dirigentes y honorables, que preserven la paz y el orden interno de la comunidad.

¿Ordenamientos jurídicos alternativos, o incapacidad de las leyes y la justicia ordinaria de hacer frente sus propios objetivos?

Con la Nueva Constitución, la agresión al Medio Ambiente ya no debe tratarse como un problema de Salud Pública, o de alcance local, para que haya una legitimación al más alto nivel. Ahora el derecho al MA sano está constitucionalizado como un derecho fundamental, con todas las garantías especiales de protección jurídica. Además construye un Tribunal Agroambiental, órgano judicial especializado en esta clase de casos, además del recurso de amparo constitucional. Y para rematar se concede la legitimación colectiva, con lo cual, en la práctica, cualquiera puede ser parte en un proceso jurídico de materia agroambiental.

Muy bonito, ¿una normativa más a incumplir? Lo más probable. Los problemas no se arreglan amenazando con el recurso directo a los tribunales, e incluyendo más delitos ambientales. La educación ambiental y los procesos de resolución de conflictos en la comunidad son mucho más eficaces. Siempre y cuando estas normas tengan cierto amparo, que aseguren de algún modo su cumplimiento. Hay que buscar más espacios de compatibilización entre justicia ordinaria y comunitaria.

Más vale un mal acuerdo que no un buen juicio se dice por estos lares.

EL ETNOCENTRISMO POLÍTICO-JURÍDICO Y EL ESTADO MULTINACIONAL: NUEVOS DESAFÍOS PARA LA DEMOCRACIA EN BOLIVIA

Algo de Justicia ordinaria y comunitaria

Los “espíritus animales” de Keynes

Los especuladores del ajo

@Ángel Villarino (Pekín) – 04/12/2009 06:00h

¿Para qué invertir en la bolsa de Shanghai pudiendo llenar un camión de ajos? Es el razonamiento al que han llegado miles de chinos, especialmente en las zonas rurales, donde la especulación ajera está amasando auténticas fortunas. Y es que si en octubre del año pasado los campesinos llegaron a malvender el kilo a 0,15 yuanes (0,045 euros), hoy se está pagando a casi 8 yuanes (0,76 euros). En el condado de Jinxiang, donde se encuentran las mayores plantaciones de ajo del mundo, miles de campesinos y empresarios lo celebran.

La prensa local ha recogido en las últimas semanas varias historias de inversores (grandes, medianos y pequeños) que consiguieron márgenes inverosímiles de beneficio gracias al preciado condimento. Por ejemplo la de Shao Mingqing, un tipo de 22 años que no encontraba trabajo, pidió prestados 500 euros y se lanzó a la compra y venta de ajo. Un año después, pasea a su madre por el pueblo en un Toyota recién estrenado y está planeando comprarse una casa.

Pero no se trata sólo de buscavidas aislados. Muchos magnates, como los propietarios de las rentables minas de carbón la de región o de las grandes constructoras, están entrando en el mercado del ajo, especulando y acumulando grandes reservas. “Lo que hacen es almacenar todo el ajo que pueden y subir el precio. Moviendo cabezas de ajo de un almacén a otro hay gente que ha hecho ya millones de dólares”, explica Jerry Lou, analista de Morgan Stanley en China.

El mercado del ajo en China, iluminan los expertos, ha sido siempre muy volátil, con grandes fluctuaciones. Con todo, nunca se habían alcanzado picos como el actual. Un posible motivo es la creencia extendida de que el ajo inmuniza contra la gripe A, algo que no sostiene ningún estudio científico, pero que muchos chinos creen a pies juntillas. Hasta el punto de que se han llegado a distribuir miles de cabezas de ajo en varios colegios e institutos.

La medicina tradicional china atribuye a todos los alimentos propiedades curativas o tóxicas. Las enfermedades y sus remedios, dicen, depende de lo que comes. Así, cualquier ciudadano de a pie tiene sus propias normas sobre qué comer en cada momento, poniendo incluso atención a la temperatura, la textura y recipientes de lo que se ingiere. Ante el espantajo de la ‘gripe A’ se ha impuesto la teoría del ajo, haciendo subir los precios pero cargando, también, la atmósfera en el metro de Pekín.

Sea como sea, la voracidad por el ajo ha superado incluso a la del oro, convirtiendo el bulbo de la liliácea en el activo de moda en el gigante asiático. China es, por cierto, el primer productor de ajo del mundo. También el primer consumidor, una afición que las autoridades de Pekín intentaron limitar el año pasado de cara a los Juegos Olímpicos, prohibiendo a los taxistas masticar cabezas crudas para no asustar a los turistas.

Los diarios económicos advierten que la cosa se está sobrecalentando y anuncian el estallido de la “burbuja del ajo” en breve. Esperemos que no salpique.

Los especuladores del ajo. El Confidencial.

Hipotecas, pisos, bulbos de tulipán, y hasta en uno de los países más comunistas ahora la especulación con el ajo…

Vídeo crisis especulativas